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Merujas, Morujas, Meruxas...

Merujas, Morujas, Meruxas...
Muchos son los nombres comunes que en Sanabria y Carballeda apodan a ésta planta tan apreciada como escasa.

Se trata de una planta acuática o semiacuática perteneciente a la familia de las Portulacáceas, su nombre cientifico es Montia fontana habiendo dos subespecies en nuestra comarca pero a simple vista casi irreconocibles Montia Fontana sub.amporitana y Montia Fontana sub.chondrosperma. Es un vegetal anual (Terófito), de tallos acuáticos débiles de 5 a 50 cm. Sus hojas son algo carnosas, enteras y oblongas de entre 3 y 30 mm. Sus flores, de pequeño tamaño, se reúnen en inflorescencias cimosas ("paraguas") terminales y su color es blanquecino.

Las merujas viven a pleno sol en aguas poco profundas de flujo lento y bastante limpias. Así, podremos encontrarlas en fuentes, arroyos, charcas, estanques, aguas de montaña... Es raro encontrarlas en la época estival, no le gusta la sequia. Por ello, los otoños y primaveras lluviosas favorecen su desarrollo creando verdaderos tapices de un verde intenso sobre las láminas de agua.

La moruja es una hierba silvestre apreciada porque sus tallos y hojas jóvenes son comestibles. En ambas comarcas se comen crudas en ensalada como si de lechuga, escarola o canónigos se tratara. Es habitual degustarlas solas con ajo, sal, vinagre y aceite, y en ocasiones pimentón ¡Un plato saludable de la gastronomía tradicional Sanabresa!

Si nos animamos a salir al campo en su búsqueda debemos saber que el periodo óptimo de recolección es desde el inicio de la primavera hasta la llegada del calor ¡El mes de abril es el ideal! También será posible recolectarla en el otoño aunque es menos frecuente. El calor y el frio marcan el declive de la planta. El calor hace que la planta florezca y su flor es dura, amarga e indigesta. Por otro lado, el descenso de la temperatura por debajo de -7ºC hace que se queme y desaparezca.

Para su recolección es bueno llevar unas tijeras para cortar los tallos, ya que si la arrancamos cogeremos fango. Recuerda que para la sostenibilidad de la población de meruxas es bueno no llevarnos toda la "alfombra" que hayamos encontrado, siempre dejaremos una "porción" con el fin de que la planta termine su ciclo vital y pueda reproducirse. De este modo nos aseguraremos disponer de este manjar silvestre por mucho tiempo. ¡Buen provecho!