Con una extensión de 29.000 kilómetros de vías principales y secundarias, la Ruta de la Plata fue una de las más importantes. Su nacimiento se debió a la necesidad de los romanos en contar con una salida al mar y facilitar la circulación de mercancías y tropas entre el norte y el sur de la península y alcanzar así su destino final: enviar a Roma los ricos recursos obtenidos, además de introducir su orden, equilibrio y cultura en los lugares que atravesaba la vía. Su utilidad se ha mantenido hasta la actualidad, por ello, ha dejado a su paso un gran legado histórico-artístico.
El descubrimiento de la supuesta tumba del Apóstol Santiago hace que esta ruta se convierta en uno de los itinerarios elegidos por las gentes del sur y el centro de la Península para acceder a Santiago de Compostela. La Ruta de la Plata une Sevilla con Oviedo pasando por Mérida, Badajoz, Salamanca, Zamora y Astorga entre otros. Muchos de los peregrinos recorrían toda la ruta hasta alcanzar el llamado camino Francés; otros en cambio, decidían dirigirse por el camino Portugués (Tras-os Montes) desde Zamora o desde esta misma, encaminarse por el llamado Camino Sanabrés o Mozárabe.
El camino Sanabrés nos conduce hasta Santiago de Compostela Pasando por Santa Marta de Tera, Tábara, Rionegro del Puente, Mombuey, Puebla de Sanabria, Verín y Orense entre otros. Supone un espectacular recorrido en el que podremos observar un cambio gradual en el paisaje, la arquitectura típica e incluso en las gentes. Los inmensos campos de cereales salpicados de pueblos de adobe y teja dan paso a las verdes montañas de Sanabria y Galicia con sus robustas aldeas de piedra y pizarra.
Sin duda, en la actualidad optar por la Ruta de la Plata, en cualquiera de sus variantes, para hacer el Camino de Santiago, es optar por un itinerario apasionante, amplio y variado; una inmersión en la historia de la Península repleta de monumentos civiles y religiosos, romanos y moriscos..., todo un cúmulo de sensaciones del acervo histórico-cultural español, complejo como resultado del mestizaje de sus culturas.
Se sabe muy poco del porque de esta curiosa tradición aunque nos podemos remontar a la Edad Media como su origen. Los Gigantes existen en más de 90 países repartidos entre Europa, Asia, África y América Latina.
Se trata de una costumbre pagana celebrada en las fiestas locales de muchos de los municipios del mundo que consiste en sacar a desfilar sobre los hombros figuras de alto porte que bailan, asustan y animan sin cesar a las gentes que acuden al evento.
Los gigantes son imágenes que representan en muchos de los casos a personajes populares locales o literarios, seres mitológicos o gentes de otras culturas. Están realizados a base de cartón piedra o mas recientemente con poliéster o fibra de vidrio. El cuerpo está compuesto por un armazón de madera, hierro o aluminio cubiertos por muy adecuados ropajes.
La tradición gigantera de la Villa Sanabresa se remonta al menos al año 1848, año en el que se tienen los primeros testimonios de la presencia de la Negra y el Chino que hoy en día son el emblema de esta agrupación. Durante años estas dos imágenes escoltaron a Ntra. Sra. de las Victorias en la Iglesia Parroquial, hasta que en los años 50 el Obispo de Astorga prohibió mezclar la fiesta pagana con la devoción a la Virgen y fueron expulsados del sitio que desde su nacimiento fue su casa pasando a dependencias municipales. Para evitar que se perdiera la tradición en 1955 el Ayuntamiento adquirió otros dos gigantes: el Zapatero y la Zapatera afianzando así, esta costumbre y haciendo frente a la prohibición eclesiástica. Simbolizan el mundo de los artesanos.
A partir de este año el número de integrantes fue creciendo hasta un total de 10 gigantes. Desde 1991 se cuenta con la presencia de los Reyes, que no hacen referencia a ningún personaje de la realeza en concreto. En 1996 en el I Encuentro de Gigantes y Cabezudos son presentados a los Sanabreses, vestidos con el traje típico representan a la comarca. Finalmente en el III Encuentro de Gigantes y Cabezudos (2002) son presentados Don Rodrigo de Pimentel y Doña María de Pacheco, los Condes de Benavente. Antiguos señores de la Villa y responsables de la construcción más emblemática de este municipio, el Castillo. La curiosidad de estos dos últimos es que son fiel reflejo de los nobles a los que representan.
El desfile de gigantes va siempre acompañado por los cabezudos. Éstos son figuras en el que se destaca la proporción de la cabeza dejando oculta la cara del que lo lleva y dando un efecto cómico y misterioso. El número de cabezudos de Puebla ha ido aumentando con el de gigantes hasta un total de 26. Éstos pequeños cabezones tienen una temática muy diversa: brujas, duendes, magos, diablos, guardias civiles, negritos… vestidos con muy apropiada indumentaria y un palo que no dudara en usar para sacarle hasta la última moneda de su bolsillo. Los más antiguos corresponden a la misma fecha que las dos figuras simbólicas.
En 1968 pasaron a ocupar el Salón de los Obreros, Sede de la Asociación Católica Obrera de Puebla de Sanabria, lugar que hoy en día es un curioso museo, hasta el momento casi único en España, dedicado a esta costumbre.
La Comparsa Gigantera de Puebla de Sanabria es considerada una de las mejores de toda España, así lo demuestra la cantidad de municipios a los que ha acudido y sigue acudiendo con enorme éxito entre los asistentes. De este modo los gigantes de la Villa se convierten en enormes embajadores de nuestra tierra Sanabresa.
Como antaño, estas ilustres figuras siguen cumpliendo su ancestral función, anunciar y animar la víspera del día grande de las fiestas patronales de la noble Villa con su continuo y curioso baile. Además, acompañan a la patrona en su anual recorrido por las calles de la población.
Junto con Puebla, Mombuey es uno de los dos únicos municipios de Sanabria y Carballeda que tienen esta costumbre. En éste último, la tradición comenzó hacia el siglo XIX con la adquisición del marques y la marquesa, hoy desaparecidos. A lo largo de los años se ha conseguido mantener la tradición a duras penas con dos gigantes de escasa altura. En 2004, en el I encuentro de Gigantes y Cabezudos de Mombuey es presentado el Templario afianzando así la tradición dañada por el paso de tiempo. Éste representa todo un símbolo del municipio ya que la construcción de la torre de la Iglesia (declarada Monumento Nacional) es atribuida a los caballeros templarios. La agrupación de Mombuey tiene por función desfilar en la procesión del Corazón de Jesús y el Corpus Christi y además, alegrar el pasacalles en las fiestas patronales en honor a Ntra. Sra. de la Asunción.
Muchos son los escritores que eligen Sanabria como punto de partida para plasmar sus ideas, historias, tramas e inquietudes.
En 1930, Miguel de Unamuno, en una de sus múltiples andaduras por España, visita Sanabria quedando maravillado por el misterio, la belleza y serenidad que desprende el lago. Tanto es así, que el autor desarrolla la trama de su obra mas autobiográfica: “San Manuel, Bueno, Martir” en el pueblo que según dice la leyenda descansa en el fondo del lago, Valverde de Lucerna.
Cuenta la historia de un cura, que en guerra perdida con su fe, trata de ocultárselo al resto del pueblo porque, según él, el objetivo del párroco siempre ha sido hacer felices a los demás y para ello hay que animarlos a tener fe y esperanza. En el argumento de la obra hay una continua comparación entre el protagonista y el lago: “en el fondo del alma de nuestro don Manuel hay también sumergida, ahogada una villa y que alguna vez se oyen sus campanas”
Miguel de Unamuno en agradecimiento a este lugar deja para el recuerdo poemas como este:
Ay Valverde de Lucerna, hez del lago de Sanabria, no hay leyenda que dé cabria de sacarte a luz moderna. Se queja en vano tu bronceen la noche de San Juan, tus hornos dieron su pan la historia se está en su gonce. Servir de pasto a las truchas es, aun muerto, amargo trago; se muere Riba de Lago orilla de nuestras luchas.
Mas recientemente se ha publicado un libro en recuerdo de de los trágicos momentos que hace 50 años vivieron las gentes de Ribadelago: “Sanabria en la Memoria. Tragedia en Ribadelago” obra del periodista Zamorano Agustín Remesal y documentado gráficamente por Guillermo López Krahe. Reúne testimonios e imágenes inéditos sobre el suceso.
Así, desde grandes escritores hasta autores más modestos, recogen en sus relatos lugares, sensaciones, vivencias, sucesos y leyendas que tienen en común el nombre de Sanabria.
Desde aquí os animamos a “perder” un poco de vuestro tiempo y descubrir estas obras y muchas más dedicadas a esta comarca.
Entre las más de 1700 especies de flora que podemos encontrar en Sanabria, hay una gran cantidad de taxones considerados endémicos o raros, cuya presencia pasa desapercibida pero de gran valor florístico.
Una de las especies mas curiosas que podremos encontrar es Drosera rotundifolia L. (atrapamoscas). Se trata de una planta propia de turberas y manantiales, de pequeño tamaño, perenne, casi siempre solitaria, carnívora y de gran interés medicinal. Presenta hojas basales pecioladas en forma de roseta que contienen unas glándulas filamentosas pegajosas de color rojo. Las hojas de esta especie cumplen un papel fundamental en su ciclo vital, atraen a los insectos que quedan atrapados por los filamentos pegajosos y que posteriormente son digeridos debido a la acción de las secreciones enzimáticas de las glándulas. El principal problema que presenta esta especie es la fragilidad y la destrucción del hábitat unido a los problemas relacionados con su recolección para uso medicinal, ya que su cultivo es complicado.
Otras de las especies que pasa desapercibida y que es de gran importancia por ser considerada un endemismo ibérico cuyos únicos habitas son: los Montes de León (La Cabrera, Montes Aquilianos) y puntos reducidos de la Cordillera Cantábrica es Ranunculus parnassiifolius subsp cabrerensis (sin nombre común conocido). Se trata de una especie que no supera los 12 cm de altura y que está ligada a grietas y suelos pedregosos silicios. Es perenne constituida por hojas grandes muy pilosas todas de ellas basales en forma de roseta. Su flor es blanca o rosada muy llamativa. Es catalogada de interés especial por el Catálogo Nacional de especies amenazadas y de Atención preferente por el Catálogo de Castilla y León de Flora Amenazada.
Hay además, especies descubiertas en Sanabria. E. Valdés Bermejo descubre Genista Sanabrensis (Genista de Sanabria) endemismo de la Sierra Segundera. Se trata de un matorral almohadillado espinoso de las cumbres.
Así, existen infinidad de especies de gran importancia en conservación cuyo hábitat, casi exclusivo, coincide con el nuestro, Sanabria.
Ingredientes: Habones de Sanabria, pata de ternera, jamón serrano, huevo cocido, sal, ajos, cebolla, pimentón y harina. Elaboración: Poner los habones a remojo en agua fría y con sal durante unas 12 horas. Cocer los habones en agua límpia y fría, con un poco de sal, ajo y laurel (en olla a presión); durante 45 minutos. En otra olla cocer unas patas (pies) de ternera bien limpias; hasta que se observe que están bien cocidas.
Elaborar un sofrito de ajo, cebolla picada finamente, jamón cortado en tacos, las patas de ternera (cocidas previamente), un huevo cocido, y un poco de harina.
Agregar el sofrito a los habones ya cocidos y dejar cocer todo junto, a fuego lento, durantes unos minutos. Luego, dejar reposar, y servir.